Nuestro Tratamiento
Después de terminar un tratamiento primario (clínica) en donde el paciente tomó la decisión de abandonar la sustancia que consume, aceptó su realidad e hizo conciencia de las pérdidas y los daños causados a consecuencia de su adicción, puede continuar su recuperación dentro de un modelo denominado "Casa de Medio Camino", precisamente porque al salir de clínica el paciente lleva medio camino recorrido y es necesario continuarlo hasta lograr una rehabilitación completa; ya que el deseo del paciente de superar su problema, requiere un cambio de estilo de vida.
En este nuevo estilo, aparecerán cambios importantes que no solo consisten en el hecho de no consumir la sustancia de la que dependía. Cuando el paciente deja de consumir, aparecen en él un fuerte sentimiento de vacío. Éste aparece porque al dejar de consumir deja además una serie de hábitos, que aunque negativos para su vida, ocupaban gran parte del día y sobre todo su mente.
El cambio de estilo de vida en éste sentido, significa que se ilusione con una serie de cosas (metas laborales, hacer amigos, sentirse libre, etc.) que le llevará igualmente a tener hábitos muy distintos a los que ha tenido durante el tiempo en que ha estado consumiendo. En su ambiente anterior sabía desenvolverse, pues, en el “nuevo” se encuentra solo. El ha cambiado, sus “amigos” no.
Si quiere continuar en abstinencia, debe apartarse de ellos, y construir una forma de vida distinta, rodeado de otras responsabilidades. Deberá trabajar o estudiar, deberá aprender a solucionar problemas, deberá aprender a comunicarse, deberá encontrar otros amigos. En definitiva, reconstruir o comenzar una forma de vida que le sea satisfactoria, pero diferente a la anterior. Estos nuevos hábitos, si le son gratificantes, tenderá a fomentarlos y de ésta forma irá modificando su estilo de vida.
Al conocer la naturaleza exacta de sus problemas tenemos una base para ya no reincidir y evitar los "viejos moldes". En este período trataremos de rescatar la parte sana del paciente y crear un desarrollo físico-mental-espiritual y emocional bien balanceado que permita al paciente tomar una estructura que le garantice una mejor calidad de vida sobria. Al tener este balance el paciente logrará encontrar significado a su vida y será poco probable que recaiga.
Este modelo consta de tres fases, que comprende una duración de tres meses como mínimo. Estas fases se irán asignando de acuerdo al compromiso que el paciente ponga a su programa, recordando que cada persona es única e irrepetible.

